dos de espadas

pensé que te encontré pero no

eras nada: serpiente de soma

hirviendo en la nube baja

 

fue como si dijera “Triste

Espejo en la Rama” (y adivinara bien

y mal, como una máquina)

 

entonces me dije

vas a pagar por esto,

creo que vas a pagar:

si tu muerte y mi muerte nos espanta y los espanta

y si los fantasmas desertan, ya son otra cosa, se desmarcan

¿habrá frente al mar un mar en retirada

para que, sobre arena hervida, construya otra vez mi casa?

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Exceso de pelaje (haikus)

manos de plata

bajo el vello erizado

me tocan; duermo

 

criaturas grises

como sondas sin dios

me hablan; olvido

 

no tengo boca

y debo gritar, pienso

dentro del cuento

ave_3

Soñé que moría un tordo por cansancio. Su pico abierto se negaba a succionar

el acontecimiento, y su calidez se escapaba hacia los tonos cáusticos, normales, de la vigilia.

No tuve necesidad de abrigarme desde ese momento; no tuve          ,

el             anotarlo,                    .

rápido,

responde              tarde                                                                          ,

 

 

 

Me olvidé del tordo. Perdón.

 

Una humedad brotando de dientes que brillan en el espejo me dio la pauta de estar

atravesando un simulacro de contención. El tordo siempre estaría abierto para mí, yo

siempre estaría enterrándolo

escuchen

Mis heridas

no están en mi cuerpo

Podrían no estar en ninguna parte

¿Se fijaron? Todos los cuerpos son míos. Todos los cuerpos

son iguales

 

Me recuesto en tu lugar pero tu lugar está muerto

porque escucho el esfuerzo seco de la sombra que se achica

El recuerdo de toda conversación explicativa es

mentira

porque veo sobre mi abdomen el punto resultante que el efecto amarillo testimonia:

cambio constante, compactación de días

El polvillo dentro de la lámpara me resulta revelador,

la silla está fría,

las macetas están frías, y podría seguir enumerando otras cosas igual de frías

porque ya se entiende: asco era lo que yo

sentía. Todos los lugares se desentienden. Todos los lugares

son iguales

Sangre de cunículo

mi odio me tensaba las superficies me evitaban me desangraba me
contenía porque todavía no tenía que largar
los gametos, que sellaban todos mis olvidos pero ahora
te pregunto (esto es serio): ¿es tu línea germinal la que sella todos
tus olvidos? ¿o abandonaste la estrategia inocente
por razones de fuerza mayor? ¿es tu sangre
pegamento? ¿o es tu sangre sangre aguada?

 

recordaba en forma de arena húmeda: !tengo impulsos blandos!, decía, me imaginaba plastilina: yo era la flor amasijada, tirada, caída de un mal cuadro impresionista a la espera de la lluvia solar (que me desgajaría, y más adelante podría mirar mejor. ¿No es eso a veces?). Quería poseer la blandura, pero afuera, afuera de ustedes; cerraba los ojos y veía la masa que saltaba en mi cama como si saltara en los repliegues de mis ojos color carne. Me dormía.
Al otro día me acordaba (tarde) del conejo maleable, por su risa, por su olor a desaparecido. Hubiera sido para mí un alivio dividirlo en dos, una mitad para cada ojo sería un doble placer, pero (la verdad es que) prefería mi lengua afilando mis dientes, mi imaginación bien adentro de la mente

 

fin de la intromisión / Adivinanza simple

Tenía un conejo de sarro

en el fondo del tanque de agua

Se le veía sólo una oreja que apuntaba

siempre en línea recta hacia mi casa

(supongo que si tenía otra, por algún motivo

no habrá querido mostrarla)

 

Me parecía que el animalito exigía hablar,

cuajado como estaba: no había paz en el agua

Entonces me dediqué a contar y ordenar los pedazos

de conejo que flotaban. Así no veía la sucesión de los días

que por varios motivos no quería ver, para nada,

hasta que un día escuché la voz rota y estancada

 

 

la ternura duele si nace del desprecio, pero de otro lado no puede nacer

sin abortarse, chinche de agua: cuidado del salto, cuidado hacia dónde saltes, 

cuidado del dolor, si resulta

que no te duele tanto

excepto

que alguien te esté mirando

(alguien muy parecido a vos)

en el agua está el comienzo de tu intromisión

bebé_elefante

hice un cuenco de manos para que te duermas

cuando la arpía clava el colmillo al árbol y sopla

miro tu apnea (dios, basta) y me digo

que no entiendo ni quiero hacerlo

el tiempo es una doble guarida, me pesa

en los oídos como todo nos pesa, y nada es diferente

por eso no tengo apuro, al contrario: tengo miedo

de que tu trompa caiga como un tronco seco, de que todo caiga,

y de que a medianoche me toque levantar los restos,

uno por uno, así (dios, basta) dejo dormir

lloraba

de una mala gestación

de este fénix mío

de ignorar, al paso, mientras miro

 

de un sol de estación, normal

de mis labios fríos

del recuerdo de un plumífero

 

de la amistad salvaje

(de la necesidad de exponerla)

del Colgado y de su hastío

 

me olvidé el motivo

Adivinanza

No es un bicho un

pájaro

No es agua

lo que está en el tallo

No es vino

todos los dedos de mis pies

No es pasto

la inundación continua de la casa

ni lo es

el paredón derribado hace años

No es color

lo visto bajo la indiferencia muerta de la luna

No es dolor

el estar continua o distraídamente recordando

No es una promesa

si no hay una metapromesa como secreta respuesta que la cierre.