fin de la intromisión / Adivinanza simple

Tenía un conejo de sarro

en el fondo del tanque de agua

Se le veía sólo una oreja que apuntaba

siempre en línea recta hacia mi casa

(supongo que si tenía otra, por algún motivo

no habrá querido mostrarla)

 

Me parecía que el animalito exigía hablar,

cuajado como estaba: no había paz en el agua

Entonces me dediqué a contar y ordenar los pedazos

de conejo que flotaban. Así no veía la sucesión de los días

que por varios motivos no quería ver, para nada,

hasta que un día escuché la voz rota y estancada

 

 

la ternura duele si nace del desprecio, pero de otro lado no puede nacer

sin abortarse, chinche de agua: cuidado del salto, cuidado hacia dónde saltes, 

cuidado del dolor, si resulta

que no te duele tanto

excepto

que alguien te esté mirando

(alguien muy parecido a vos)

en el agua está el comienzo de tu intromisión

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5 comentarios sobre “fin de la intromisión / Adivinanza simple

  1. Asumo… De agua soy y de ella vine. Y ella, dicen, aún habitan monstruos y seres que no vemos o nos son desconocidos. Hasta el agua más limpia es luz transparente en superficie y negra en el abismo

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