Escero

algo debido es 00

por lo que supimos, más que por lo que vimos

mil ojos comparecieron en la caída del último santuario

ese santuario era un hombre metálico, sin grito

y su silencio sigue reclamando un estrabismo

 

sus ojos ceros

dos ojos que se cierran y creen que caen

esa creencia de fondo es la nueva música

pero ya no hay cuenta ni posición alguna

 

mil ojos binarios

 

un poco de muerte entre el 0 y el 0

pastillas del norte que caen al sur

últimas pastillas campaneando

algo hacia el sur se unió y se murió y parpadeó

se nos curó mientras el cáncer de la boca

en el medio vacío de dos cosas otras

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dos de espadas

pensé que te encontré pero no

eras nada: serpiente de soma

hirviendo en la nube baja

 

fue como si dijera “Triste

Espejo en la Rama” (y adivinara bien

y mal, como una máquina)

 

entonces me dije

vas a pagar por esto,

creo que vas a pagar:

si tu muerte y mi muerte nos espanta y los espanta

y si los fantasmas desertan, ya son otra cosa, se desmarcan

¿habrá frente al mar un mar en retirada

para que, sobre arena hervida, construya otra vez mi casa?

bebé_elefante

hice un cuenco de manos para que te duermas

cuando la arpía clava el colmillo al árbol y sopla

miro tu apnea (dios, basta) y me digo

que no entiendo ni quiero hacerlo

el tiempo es una doble guarida, me pesa

en los oídos como todo nos pesa, y nada es diferente

por eso no tengo apuro, al contrario: tengo miedo

de que tu trompa caiga como un tronco seco, de que todo caiga,

y de que a medianoche me toque levantar los restos,

uno por uno, así (dios, basta) dejo dormir